Gobierno de Chile

INICIO » Política y Protocolo de Buen Trato Infantil


La JUNJI en esta materia ha desarrollado una política de Buen Trato hacia niños y niñas que contempla seis grandes objetivos:
 
1. La promoción del buen trato hacia niños y niñas en JUNJI, potenciando entornos favorables para su desarrollo integral.
 
2. Prevenir el maltrato infantil a través de estrategias de intervención educativas y/o sociales que eviten la vulneración de derechos de los niños y niñas. Entre ellas se encuentran:
  • Prácticas pedagógicas (incorporación de actividades de prevención del maltrato en proyectos educativos institucionales y la resolución no violenta de conflictos).
  • Trabajo con familia (espacio de interacción con las familias que permitan la revisión y modificación de pautas de crianza).
  • Incorporación de eje de Buen Trato en la selección del personal que trabaja directamente con los niños y niñas.
  • Promoción de acciones de autocuidado en el personal de la JUNJI, a cargo de la Unidad Buen Trato Laboral.
3. Intervenir en casos de maltrato infantil en coordinación con redes de otras instituciones (trabajo en red para la oportuna detección, derivación y seguimiento de casos como asimismo la difusión y aplicación de protocolo).
Jornadas de buen trato
En el marco de la política de buen trato la JUNJI ha realizado jornadas de capacitación en relación a la temática de Buen Trato y prevención de maltrato infantil para aquellos funcionarios que trabajan directamente con los niños y niñas: 
- Protocolo de funciones, perfiles de cargo y evaluación de funcionarios: con el objetivo de contratar funcionarios que cumplan con un perfil de competencias acorde a las necesidades de los niños y niñas que atiende la JUNJI, se ha desarrollado un protocolo que guía este proceso.
 
- Campaña “tu nombre significa mucho”: La JUNJI promueve la eliminación del trato de “tía y “tío” como manera de referirse a los funcionarios del jardín infantil y también entre ellos mismos, lo que se extiende a los niños y a sus apoderados. Esta invitación a llamarse por el nombre propio tiene una serie de beneficios en favor de la seguridad de los niños y niñas:
  • Al tratar por el nombre reconocemos la individualidad y especialidad de las educadoras, técnicos y todos quienes se desempeñan en los jardines infantiles. Si tratamos por el nombre propio a los profesionales que trabajan en los establecimientos educacionales damos mayor relevancia al papel que juegan en el proceso formativo de los niños y niñas.
  • En países líderes en educación parvularia el trato a las educadoras y técnicos es por el nombre.
  • En numerosos relatos de abuso físico y sexual los niños identifican a su agresor como el tío o la tía, pero no son capaces de recordar el nombre. Tratar por el nombre permite facilitar las investigaciones y determinar quién es el responsable con mayor rapidez y exactitud
  • Que los niños llamen por su nombre a educadoras y demás personas relacionadas con el jardín permite que los adultos nos pongamos a su altura
  • Si continuamos utilizando los términos “tío y tía” entregamos un grado de cercanía a un extraño, lo que podría confundir a niños y niñas en sus relaciones afectivas.
  • Al usar la denominación “tío y tía” desvirtuamos una palabra que debiera ser de uso exclusivo para el entorno familiar. Se sitúa a una persona dentro de un ámbito íntimo y, por lo tanto, de confianza.
  • Además exponemos a los niños y niñas a que cualquier persona que quiera establecer una relación cercana con ellos se haga llamar “tío” o “tía”, situación que se presta para favorecer los abusos por parte de los adultos hacia niños y niñas.